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Una visión que tiene más que ver con quienes hacen, que con los que hablan de los que hacen
Entrevistamos a Hernán Guerschuny, fundador junto a Pablo Udenio de Haciendo Cine, a esta altura mucho más que una revista.
 

HACIENDO CINE nació hace ya 11 años levantando las banderas del cine independiente. Sobrevivió, creció y se extendió: hoy ya son un clásico las funciones de los jueves de su Ciclo El Independiente, donde exhiben cine no comercial de alto vuelo, y están produciendo el 64´´ Film Festival con el auspicio de AMD. En esta entrevista un repaso de su pasado, presente y futuro. Los muchachos van a por más.

Que era de sus vidas pre HC?
Udenio coleccionaba programas fotocopiados de cineclub nucleo, compraba discos raros y peinaba sus altos rulos. Guerschuny decía que iba a la facultad de comunicación, dibujaba caricaturas y miraba varias veces las películas de Truffaut. Ambos nos encontramos como compañeros en la escuela de cine y...

Cómo nació y se concretó la idea de la revista?
...nos dijimos: “es posible que en este país para hablar de cine sólo se pueda hacerlo como lo hace El Amante??” Bueno, tal vez las palabras fueron otras, pero lo que seguro sentíamos era que faltaba toda una parte que las revistas que existían en ese momento se perdían. Una visión que tiene más que ver con quienes hacen más que con los que hablan de los que hacen.
Así que nos sentamos en febrero del 95 en la mac de quien era el tercer socio en ese momento, y terminamos un primer número en septiembre de ese año. Apretabas “blur” y la máquina tardaba toda la noche. En el transcurso de esos meses pasó de todo: notas a nuestros ídolos del cine de bajo presupuestos, una búsqueda de referencias de otras revistas del mundo que nos inspiraban, y caminar por la calle Corrientes para conseguir que los negocios pongan algo para llegar al costo de la impresión

Cuales fueron sus objetivos al crearla, cuales se cumplieron, cuales se modificaron en el camino, cuales están pendientes?
Creo que nos planteábamos darle espacio a otra voz. Los primeros dos números llevaban debajo del logo la frase “La Revista de los Estudiantes de Cine”. En ese momento, ello significaba entender que se podían hacer películas con cifras menores de seis ceros, que existía una camada de gente que no tenía acceso a la repartición de los fondos para filmar, y que además entendíamos que era la única que podía salvar al cine nacional de su arcaica dinámica tanto estética como política. Creo que ese objetivo se cumplió. Hubo una amplia transformación en el panorama. De todas formas, nosotros entendemos que en el arte no hay progreso sino que la realidad es fluctuante, y entonces la bandera del “cine independiente” que flamábamos hay que ponerla en vigilancia todo el tiempo, ya que las condiciones productivas son bien dialécticas, y es poco lúcido fanatizarse con un término sin revisarlo en sus casos particulares.

Cuales fueron las principales dificultades en el camino, como las superaron?
Un día le fuimos a contar a Quintin en la vieja librería Gandhi que íbamos a hacer una nueva revista, él se rió y dijo: “si pregunto en este bar quiénes tienen el proyecto de hacer una revista de cine, levantan todos la mano”. Yo le agradezco, porque creo que, en algún lugar, para que algo tenga éxito tiene que encerrar un desafío que te obliga a obsesionarte por doblegar la imposibilidad. Pero esa es una anécdota casi simpática a 11 años de distancia. Las verdaderas dificultades tienen que ver con lo económico, por supuesto. Las empresas que ponen plata en la cultura son muy pocas, y el Estado colabora de forma demasiado irregular. Pero esa misma dificultad es lo que permite que nuestro medio sea de verdad independiente, que pueda hablar de lo que quiera porque no depende del beneplácito de nadie.

Cuales consideran que fueron sus mayores logros y aciertos? Y que errores no volverían a cometer?
Creo que, en primer lugar, supimos leer una movida que se venía en relación a las nuevas generaciones, el cine digital, y a la necesidad de transparencia de un sistema producción subsidiado y de la necesidad generación de otros medios de financiación. Eso implicaba democratizar la información y estoy convencido que en eso sí fuimos pioneros dentro del medio. Además trabajamos a largo plazo. Lo que no volveríamos a hacer son millones de cosas, y vendrán otras tantas. Pero para no escapar a la pregunta, diría que a nosotros nunca nos ha resultado poner tapas “comerciales”. Nos costó aceptar que nuestros lectores no quieren a Batman en la tapa. Cuanto más trabajamos en transmitir nuestra visión de las cosas, más eco encontramos en los lectores.

Cómo se sostiene el proyecto?
Cincuenta % Publicidad, y cincuenta % ventas en kioskos de Argentina, Chile y Uruguay. Y hay proyectos concretos de expansión.
Además organizamos seminarios, cursos, festivales, concursos, y secciones de festivales internacionales.

Cómo evaluan el ciclo El Independiente en el contexto del renacer del cine independiente (o como gusten llamarlo)?
Lo mejor de las inciativas que apuntan a darle espacio a cosas que no lo tienen, es la continuidad. Si se hace una vez, se llene la ciudad de afiches y nunca más se repite, es como dar limosnas. Nosotros pudimos mantenerlo. Pasamos por el Village, Hoyts, Atlas, hasta llegar a la Alianza que es su lugar natural. Entonces los realizadores saben que cuentan con ese espacio, desde el momento en que piensan la película.

Cuales son los planes y sueños a futuro?
Sacar el número que viene.

Página web de la revista: http://www.haciendocine.com.ar

 
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