Volver a Inicio  
Volver a Inicio

Ingresar a Menu de usuario
Recomendar este sitio por Mail
Imprimir Página
Ver Mapa del sitio
Click aquí para suscribirse
 
Ir al sitio del Festival
SERIE DE ENTREVISTAS - BUSCO MI DESTINO. NOTA III
Reflexiones y experiencias en torno a la orientación vocacional
por Leonardo Sampieri, para Recursos Culturales
Blog
 
La tercera entrevista para aquellos que se encuentran buscando respuestas sobre orientación vocacional. En las siguientes líneas, nos encontramos con Pat Coria, bajista, cantante y compositora.
Entrevista a Pat Coria
“Si uno no elige lo que tiene que elegir es muy infeliz”
 

Pat CoriaRecursos Culturales: ¿nos podés contar cómo te acercaste al arte?
Pat Coria: tuve una madre bailarina y desde siempre me interesó la danza. Cuando pude empezar a hacer mi camino, a decidir, (como también vengo de una familia muy intelectual), tenía esas tres posibilidades: la música, la danza y estudiar. Además, dado que mi padre se fue de la estructura familiar, digamos, de una manera un tanto desprolija, siempre fui yo la que siguió el camino, así que no recibí eso de “tenés que estudiar”, “tenés que...”. Mi mamá nunca me dijo “bailá”. Todo lo hice yo misma: laburaba y me pagaba las clases de danza. Por otro lado, la primera guitarra sí me la regalaron a los once años. A los dieciocho cuando tuve que elegir una carrera y como me gustaba mucho la filosofía y leía mucho, pensaba también en ese momento en investigar la cabeza de los hombres, me puse a estudiar psicología. Y seguía tomando clases de guitarra; en el colegio era a la que pedían que toque ‘una que sepamos todos’. Complementaba todo, no pensaba que algo era más importante que lo otro, y como no tenía presión, del estilo ‘tenés que ganar dinero’...Vengo de una familia en la que el dinero no es el piloto en la vida, como les pasa a muchos chicos ahora. No tenía esa presión, seguí mi deseo. Obviamente a los 19 años estaría quizás un poco, como toda persona adolescente, confundida, pero tenía que ver más con una inseguridad estructural, no tenía que ver tanto con lo intelectual, sino más con lo afectivo. Estudié cuatro años de psicología, al mismo tiempo que estudiaba música y que bailaba. Por supuesto que a veces le ponía más energía a una cosa que a otra. En cuarto año de la carrera decidí dedicarme al arte, que para mí eran la  música y la danza unidas. Tenía 21 años; había entrado a la carrera con 17 y me iba a recibir con 22, muy joven. En ese momento tomaba clases de guitarra clásica y además, formaba parte de una compañía de danza contemporánea, bailábamos en el San Martín y en otros lugares como Danza Abierta...; en la banda siempre cantaba las armonías más bajas; en ese momento salía con un saxofonista, uno de los integrantes de los Cuatro Vientos, y me regaló un bajo. Ahí di con mi instrumento. Sentí que el bajo era el instrumento que más bailaba, uní todo. Para mí el bajo es lo que te hace bailar, junto con la batería. Tiene que ver con lo primitivo, lo ritual, lo tribal. Y cuando empecé a estudiar seriamente los profes me decían que yo tenía mucho swing, y yo les respondía que era porque yo bailaba.

¿Entonces podemos decir que tu mamá es una figura central en tu vocación, que te llevó de la mano...?
No me llevó de la mano, porque como te contaba, nunca me dijo nada; además, nunca ví bailar a mi mamá: cuando yo era chica ella ya no bailaba; vi fotos de ella, con trajes de danza, pero era una familia muy artística, mi viejo era acróbata, se ve que todo eso...

¿Empezaste sola a ir a estos lugares?
Sí, yo sola. Nadie me llevó. Me metí yo, empecé por un lado, después me recomendaron otro y fui. Además yo misma me fui pagando las clases, mi vieja no podía, “te las tenés que pagar vos”. El esfuerzo fue mío. Mi deseo era tal que después, mi hermano, a sus 17 años, fue a verme a una clase de danza y empezó a estudiar. Bailó en el San Martín, se fue a Europa a vivir, siguió estudiando allá, en Holanda. Ahora es maestro acá y tiene su propia escuela, especializada en el método Alexander.

O sea que vos serías una pieza clave en la vida de él.
Sí, quizás sí. Pero porque era su hermana mayor, viste que los hermanos mayores...Y bailaba, claro. Ahora cuando tomo  clases, pero por gusto. De todas maneras cuando empecé con el bajo fue mi gran amor.

Pat Coria¿Sentiste alguna vez la necesidad de cambiar tu campo de acción, de desarrollo personal?
Vivimos en un país ingrato con algunas elecciones. Mi experiencia fue al principio empezar a tocar con muchas bandas al mismo tiempo. Varios estilos, investigando por qué lado ir. Después me di cuenta que era muy difícil vivir de lo que yo había elegido, no porque sea mujer. Me pasa que a veces no puedo vivir de lo que yo elegí y eso sí, produce algo de angustia. En el mercado de la música no está ocurriendo algo que antes ocurría: el otro día me dijeron que me quieren editar el disco, pero ¿qué es editar un disco?. Antes implicaba trabajar un disco, difundirlo, promocionarlo. Ahora cualquiera edita un disco, te lo fabrican pero no lo laburan, el disco queda cajoneado. Nunca me voy a arrepentir de haber elegido a la música; para mí la música es contacto con lo que nos trasciende. Pero vivir con la música en esta tierra..., tenés que ver algunas cosas. Me fui a España porque acá no conseguía trabajo de música, incluso después de haber tocado durante muchos años [se refiere a su carrera con Man Ray]. Yo entiendo que soy bajista, es difícil, pero también compongo y si bien estuve muchos años en una banda donde había una cantante, siempre canté. Que yo decida ocupar una  función  en una  banda no quiere decir que yo no haga  otras cosas. Entonces cuando volví decidí llevar adelante mi proyecto, como sea, porque lo elegí; me rodeo de gente muy musical y yo sigo apostando a la música. Por otro lado, cuando vos me preguntás cómo hace la gente cuando elige esto, yo les digo que elijan lo que sientan, la gente no se salva por elegir determinada cosa. Vos me decías que muchos dudan porque no saben si van a poder vivir de esto: yo tuve épocas en las que vivía en la música, y otras en las que no, eso tiene que estar claro cuando uno decide. Después, sobre llevar adelante tu proyecto, a veces te encontrás con gente más...; por ejemplo no quise editar mi disco en esas condiciones, no quiero, no quiero editar el disco y que después me queden en casa, apilados. Te dicen ‘quiero editarte el disco’, y cuando les consultás si lo van a difundir te dicen que no porque el mercado no está funcionando bien..., bueno, entonces no. Yo lo que quiero es armar un equipo, armar equipo desde la banda . Buena gente, buenas personas y que no haya un cuervo. Compartir el dinero y el esfuerzo.

Teniendo en cuenta que muchos casos no son como el tuyo, en el que la vocación viene mano a mano con la vida; que hay casos en los que hay potencialmente varias vocaciones, ¿qué consejos darías para una persona que está en el momento de elegir?
Siempre hay una más fuerte o uno tiene varios amores; también depende de  quién te rodeás, esta es una época de contactos, con mejores contactos mejor te va, un poco de suerte también... Pero también creo que uno puede ser músico y también estudiar otra cosa... Uno de mis ídolos, por ejemplo, Boris Vian, era músico, actor, director de teatro; llevó adelante todo eso y no vivió mucho, creo que vivió hasta los 38 años. Está bien, era otra época y él era sumamente talentoso. Quiero decir, se puede. Una de las cosas de esta época es que la gente se especializa mucho en algo y pierde la perspectiva de otras cosas que están buenas. En esos momentos uno va eligiendo porque además el tiempo es limitado, uno tiene que elegir.

Estaba pensando en un término económico: ‘costo de oportunidad’, el costo que lleva elegir algo, por todo lo que queda afuera de esa elección. Me decís que una persona puede elegir varias de sus vertientes vocacionales y dedicarse.
No,...no usé el término ‘dedicarse’. Lo que sería ‘dedicación’, es una solamente. En mi caso, me dediqué a la música.

Y a la danza...
La danza fue un momento de mi vida. Dedicarse a la danza implica horas y horas de entrenamiento diarios. Tuve mi momento, sí, una etapa. Eso me llevó a la música y la danza quedó como una amante, diríamos...

Veo que en tu caso tu vocación viene muy unida a tu vida, pero veo otros casos donde eso no es tan claro. Por ejemplo, vengo de encontrarme con un chico que estuvo toda su infancia en contacto con lo visual, pero al momento de elegir una carrera eligió bioquímica. Me comentó que tuvo mucha influencia paterna, ingeniero, madre docente, que lo impulsaron a elegir un campo en el que según ellos, iba a tener futuro. Vivir mejor, etcétera. Tuvo que pasar un año y medio en esa carrera para saltar a Diseño Gráfico y ahora desarrolla su parte artística por un lado, su veta profesional por otro...Hay personas que van saltando de carrera en carrera que a priori no tienen relación una con la otra...van buscando. Y se contrapone mucho con tu historia. Percibo, desde estos pocos minutos de entrevista al menos, que tu desarrollo artístico, tu búsqueda estética, viene desde que sos chiquita. Por eso te decía que veo un camino mucho más llano, no uno tortuoso...En este sentido, a nivel vocacional nunca tuviste una crisis, nunca te picó el bichito de la historia o de las letras...
No, pero por ejemplo, mirá qué loco, a mí el psicoanálisis, siempre me interesó, siempre seguí leyendo y el año pasado se me ocurrió empezar de nuevo, por una cuestión de gusto, sin presiones; aparte cuando me metí en la música me costó encontrar compañeros intelectuales; encontré muy pocos músicos que les guste leer. Es un medio un poco... brutito. Es algo que si lo hago, lo hago para seguir leyendo, seguir estudiando. En realidad nunca tuve ese sueño de tocar en tal lado, en un gran escenario, pero claro, cuando llegás a vivir de eso, querés siempre vivir de la música, obvio, pero bueno, soy una boluda... (risas).

¿Quisieras agregar algo?
Yo no tuve padres que me hinchaban las pelotas, creo que eso no está bueno que te presionen. Me parece que en algún momento la vida te pasa factura, llegás a los cuarenta y.... Conozco varias personas que hacen una carrera impulsadas por el deseo de otros. Hay que elegir lo que tiene que ver con uno, por más que después te vaya como el ...orto...; por más que tengas que vivir al día, que económicamente no tengas holgura, la tranquilidad que ganás cuando elegís lo que está en tu corazón, la verdad, tu vocación..., siempre alguien tiene una vocación. El otro día alguien me contaba que Almodóvar al principio de su carrera trabajaba en una empresa telefónica, y la madre le insistía en que no dejara ese trabajo. Tenían que filmar los fines de semana porque eran los días que él tenía libres. Lo largó, claro, pero ese momento llega. Me parece que si uno no elige lo que tiene que elegir es muy infeliz, que no es la misma infelicidad que si te va como el culo, la insatisfacción es otra. La insatisfacción cuando no elegís lo que tenés que elegir me parece demasiado grande.

Escuchá a Pat y los Susceptibles en MySpace:
http://www.myspace.com/patylossusceptibles

 
 
 
 
© Una producción de Recursos Culturales - Todos los derechos reservados - Prohibida su reproducción sin autorización.